Clarice Linspector:
"Al llegar a casa no empecé a leer. Simulaba que no lo tenía, únicamente para sentir después el sobresalto de tenerlo. Horas más tarde lo abrí, leí unas líneas maravillosas, volví a cerrarlo, me fui a pasear por la casa, lo postergué más aún yendo a comer pan con mantequilla, fingí no saber dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría por unos instantes. Creaba los obstáculos más falsos para esa cosa clandestina que era la felicidad. Para mí la felicidad siempre habría de ser clandestina. Era como si yo lo presintiera. ¡Cuánto me demoré! Vivía en el aire... había en mí orgullo y pudor. Yo era una reina delicada.
A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante."

¡Hola! Gracias por haber presentado a Clarice Lispector con este trozo de texto. Precioso.
ResponderEliminarPrimero pensaba que era de tu mano hasta que veía que estaba entre comillas. Pero podría haber sido. Un beso.
¡Marian,amiga,gracias! También Manuel Vilas me dijo una vez que dos de mis cuentos le recordaban a la Lispector, aunque siendo ella quizá más críptica según su opinión. A partir de ahí empecé a leerla poquito a poco.
ResponderEliminarAñoro nuestras charlas, nuestra efervescencia juntas.
Klapzoen
Efervescencia..como la cava, como zambullirse y notar el burbujeo, cuando una ola te sorprende y te tira y te deja como nueva. Hasta pronto amiga!
ResponderEliminarTe echaba de menos... no vuelvas a dormir, porque estás mucho más guapa despierta.
ResponderEliminarGracias, Tama, por picar a mi puerta. Pasé, sí, demasiado tiempo desperezándome.
ResponderEliminarTamara intrépida, si te contara lo mucho de menos que te echamos aquí...